El número 53 en la “peta” (vehículo) de Otto Ritter no es una elección casual, sino una referencia directa a la cultura popular: proviene del icónico auto de la película Herbie: The Love Bug.
En esa cinta de Walt Disney Productions, el protagonista es un Volkswagen Escarabajo llamado Herbie, fácilmente reconocible por llevar el número 53 pintado en el capó y las puertas. Ese número se convirtió en un símbolo del personaje: un auto humilde, pero con carácter, espíritu competitivo y capaz de superar a rivales más poderosos.
«Intentaban hacer de todo para que Herbie pierda, lo empujaban lo chocaban, le ponían piedras en el camino, troncos, los letreros para que se vaya por otro camino y aún así no pudieron ganarle a Herbie, nosotros vamos imparables por el sueño cruceño» dijo Ritter.
Al adoptar el 53 en su vehículo de campaña, Ritter busca transmitir justamente ese mensaje: identificarse con la idea de un “underdog” (alguien que no parte como favorito), pero que tiene la capacidad de sorprender y competir con fuerza frente a estructuras más grandes.
Y lograr la victoria, no por una persona, sino por el departamento más productivo de Bolivia.
Además, el guiño a Herbie conecta con el público desde lo emocional y lo nostálgico, reforzando una imagen cercana, creativa y distinta dentro del escenario político.
Así, el 53 deja de ser solo un número y se convierte en un símbolo cargado de significado: perseverancia, identidad propia y la posibilidad de ganar pese a las adversidades por una mejor Santa Cruz.
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