Una fuerte escalada en el conflicto de Medio Oriente se registró luego de que Irán lanzara misiles de largo alcance contra el sur de Israel, impactando en zonas cercanas a instalaciones sensibles como Dimona.
El ataque dejó al menos un centenar de heridos y daños materiales en varias infraestructuras, según reportes de servicios de emergencia israelíes. Además, algunos proyectiles lograron superar los sistemas de defensa, siendo catalogados como uno de los ataques más intensos contra civiles en el actual conflicto.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la jornada como crítica y aseguró que su país continuará respondiendo en todos los frentes, acusando a Irán de representar una amenaza global.
En paralelo, también se reportó el lanzamiento de misiles hacia la base militar de Diego García, en el océano Índico, utilizada por Estados Unidos y el Reino Unido, lo que evidencia un aumento en el alcance militar iraní.
Por su parte, el presidente Donald Trump emitió un ultimátum a Teherán exigiendo la reapertura del tránsito en el estrecho de Ormuz, advirtiendo posibles acciones militares si no se cumple la demanda.
Este escenario ha encendido las alarmas internacionales, ya que el estrecho de Ormuz es clave para el transporte de petróleo a nivel mundial, y cualquier interrupción podría afectar gravemente la economía global.
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