Una investigación de la Fiscalía de Paraguay expuso la magnitud de la estructura criminal liderada por Sebastián Marset, quien habría utilizado una compleja red internacional para trasladar cocaína desde Bolivia hacia Europa y África mediante pistas clandestinas, vuelos ilegales y operaciones de lavado de dinero.
El informe fiscal, revelado tras la imputación de Gianina García Troche por legitimación de ganancias ilícitas, detalla cómo la organización consolidó alianzas entre grupos criminales de Paraguay y Bolivia para garantizar el tráfico de grandes cantidades de droga y el ingreso de millonarios recursos al sistema financiero.
Según la investigación, Marset ingresó inicialmente a Paraguay con su identidad uruguaya, aunque posteriormente comenzó a utilizar el nombre falso de Gabriel de Souza Beumer y un presunto pasaporte boliviano adulterado. Con esa documentación habría realizado múltiples viajes para afianzar operaciones criminales en territorio paraguayo.
La Fiscalía sostiene que la organización internacional estaba dividida en tres estructuras: el grupo encabezado por Marset, la red de su socio Miguel Ángel Insfrán Galeano y una facción criminal boliviana encargada de proveer cocaína.
De acuerdo con el expediente, la droga era trasladada desde Bolivia hasta una pista clandestina ubicada en la reserva natural paraguaya Cabrera Timane, cerca de la frontera entre ambos países. Desde allí, el clan de Insfrán movilizaba la cocaína hacia distintos departamentos paraguayos para acopiarla y ocultarla en mercadería destinada a exportaciones internacionales.
Uno de los datos más impactantes de la investigación señala que desde ese establecimiento fronterizo se registraron aproximadamente 961 vuelos hacia otras propiedades utilizadas para el almacenamiento y distribución de la droga, entre ellas la denominada “Estancia San Agustín”.
Las autoridades paraguayas estiman que entre 2018 y 2022 la red criminal obtuvo cerca de 18,4 millones de dólares por envíos de droga hacia África y alrededor de 433,5 millones de dólares por operaciones vinculadas al mercado europeo.
El dinero generado por el narcotráfico, según la Fiscalía, era posteriormente insertado al sistema financiero mediante casas de cambio, depósitos bancarios y transferencias electrónicas para aparentar legalidad.
El caso vuelve a poner bajo la lupa las rutas del narcotráfico en la región y las conexiones transnacionales utilizadas por organizaciones criminales para mover droga desde Bolivia hacia mercados internacionales.
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