El Gobierno nacional, a través de la Cancillería, apuesta por fortalecer la producción, promoción y comercialización del café boliviano en los mercados internacionales, con el objetivo de convertir a este producto de especialidad en una alternativa estratégica para diversificar las exportaciones y generar mayores oportunidades económicas para las familias productoras.
Durante la 12.ª versión del Torneo Nacional Taza de Café Presidencial 2026, el viceministro de Comercio Exterior, Integración Económica e Inversiones Extranjeras, Rodrigo Ignacio Arce Ballivián, destacó el trabajo de más de 23.000 familias productoras de café que sostienen esta actividad en diferentes regiones del país.
La autoridad remarcó que el café boliviano ha logrado reconocimiento internacional por su calidad y que los precios alcanzados en mercados especializados constituyen una muestra del potencial que tiene el sector.
“Reconocemos con orgullo y profunda admiración el trabajo sostenido de más de 23 mil familias productoras de café en todo el territorio nacional. Su talento y sacrificio son el motor fundamental de este sector estratégico”, afirmó Arce.
El viceministro recordó que Bolivia protagonizó un hecho histórico en 2020, cuando un lote de café nacional alcanzó un precio de 162 dólares por libra, un resultado que, según explicó, demuestra la capacidad del país para competir en segmentos internacionales de alta calidad.
Asimismo, señaló que en 2024 otro café boliviano alcanzó un precio récord de 39 dólares por libra, muy por encima de los valores de referencia de los mercados internacionales.
Para Arce, estos resultados confirman que la estrategia debe centrarse no solamente en incrementar la producción, sino también en preservar la calidad y fortalecer la marca del café boliviano.
En esa línea, explicó que durante 2024 las exportaciones nacionales de café alcanzaron un valor récord de aproximadamente 17 millones de dólares, correspondientes a un volumen de 2.169 toneladas métricas.
El desafío ahora es aumentar considerablemente el número de familias dedicadas al cultivo y ampliar la superficie productiva, aprovechando el enorme potencial que todavía tiene Bolivia.
“Bolivia ocupa el 5% o 6% del territorio potencial para la producción de café. Entonces, realmente hay un potencial gigante que no podemos dejar de lado”, sostuvo el viceministro.
Arce planteó que el país podría pasar de las actuales 23.000 familias productoras a 230.000, mientras que las exportaciones podrían alcanzar alrededor de 250 millones de dólares si se logra desarrollar de manera sostenida la cadena productiva.
La autoridad comparó esta posibilidad con la experiencia de otros países productores de la región. Mencionó que Perú exporta alrededor de 1.700 millones de dólares en café y que Colombia cuenta con aproximadamente 500.000 familias vinculadas al sector cafetalero.
“Hay un desafío gigante para Bolivia para crecer en café. Puede ser una de las cosas que puede darnos un paso más allá de la minería y los hidrocarburos y que lleve el nombre del país muy en alto”, afirmó.
Según los datos expuestos, Estados Unidos concentra el 81% de las compras del café boliviano, seguido por mercados europeos como Bélgica y Francia, mientras que la presencia del producto nacional también se expande hacia Japón y Corea del Sur.
La autoridad convocó a compradores e inversionistas a continuar apostando por el producto nacional y a los productores y cooperativas a fortalecer sus capacidades, renovar capitales y cuidar cada etapa del proceso productivo.
“Cada grano garantiza la calidad y respalda el sustento digno de miles de familias y la conservación de nuestros ecosistemas”, enfatizó
En este escenario, la Taza de Café Presidencial 2026 se consolida como una plataforma para reconocer la excelencia de los productores y, al mismo tiempo, promover una actividad con capacidad de generar empleo, atraer inversiones y ampliar las exportaciones bolivianas.
La apuesta del Gobierno y la Cancillería apunta así a que el café deje de ser visto únicamente como un producto agrícola y se convierta en una cadena estratégica de desarrollo, generación de divisas y posicionamiento internacional de Bolivia, llevando el trabajo de miles de familias productoras desde las zonas cafetaleras hasta las mesas del mundo.
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