Al menos 120 personas resultaron heridas tras dos ataques con misiles lanzados desde Irán contra el sur de Israel, en zonas cercanas a instalaciones nucleares, generando alarma y daños materiales.
Uno de los impactos se registró en Dimona, donde se encuentra el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, dejando 47 heridos, entre ellos un niño en estado grave. El ataque también provocó el colapso de una estructura y un incendio en la zona.
El segundo misil cayó en Arad, a unos 30 kilómetros de Dimona, donde causó daños importantes en varios edificios y dejó decenas de heridos adicionales, algunos en estado crítico.
Los sistemas de defensa israelíes no lograron interceptar los proyectiles antes del impacto, lo que agravó las consecuencias del ataque. Equipos de emergencia trabajaron en el rescate y traslado de las víctimas, algunas afectadas por metralla o crisis de pánico.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, calificó la situación como una noche difícil y aseguró que las acciones militares continuarán en medio de la creciente tensión en la región.
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