La millonaria inversión destinada al Hospital de Segundo Nivel de Punata terminó convirtiéndose en un símbolo de improvisación, abandono y falta de planificación. Equipos valuados en cientos de miles de bolivianos permanecen apagados, servicios esenciales no funcionan y la población continúa soportando largas esperas y limitaciones médicas, mientras especialistas y reactivos brillan por su ausencia.

La situación salió nuevamente a la luz durante una inspección encabezada por la directora ejecutiva de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (AISEM), Daniela Quiroga Claure, quien evidenció el crítico estado en el que opera el centro hospitalario del departamento de Cochabamba.
“Más del 90% de los equipos no está funcionando. La población es la que más sufre”, lamentó uno de los médicos responsables del hospital, quien aseguró que diariamente deben “hacer milagros” para atender a los pacientes con recursos limitados.
Durante el operativo se verificó que varios equipos adquiridos con elevados montos económicos nunca pudieron ser utilizados correctamente. Entre ellos figura un equipo de control hematológico valuado en 150 mil bolivianos, un contador automatizado de inmunología que supera los 250 mil bolivianos y un controlador de químicas automatizado con un costo cercano a los 300 mil bolivianos. Todos permanecen paralizados por falta de profesionales especializados, ausencia de reactivos y elevados costos de mantenimiento.
Según explicó Daniela Quiroga Claure, varios equipos fueron adquiridos sin considerar aspectos básicos de funcionamiento. Algunas máquinas incluso dependen exclusivamente de reactivos comercializados por una sola empresa, cuyos costos son excesivos y de corta duración, situación que terminó dejando inservible gran parte del equipamiento.
La inspección también reveló serias deficiencias en el área quirúrgica. El hospital cuenta con cinco quirófanos, dos de ellos equipados con arcos en C, pero sin mesas quirúrgicas para operar. A ello se suma que AISEM entregó tres equipos de anestesia con una inversión cercana a los dos millones de bolivianos; sin embargo, actualmente solo uno funciona, limitando las cirugías a un solo quirófano.
Hace seis años, el Hospital de Segundo Nivel de Punata recibió una inversión aproximada de 70 millones de bolivianos en infraestructura y equipamiento. No obstante, gran parte de los servicios permanece inactiva debido a la falta de planificación, contratación de especialistas y previsión operativa.
Indignada por la situación encontrada, en un video institucional Daniela Quiroga Claure advirtió que se continuará con la labor de fiscalización para identificar a los responsables de la falta de planificación, el daño económico y el incumplimiento de deberes.
“No puede ser que exista tanta inversión, pero con una lacerante falta de planificación, y que al final sea el ciudadano boliviano quien sufra las consecuencias de la irresponsabilidad que exautoridades dejaron en varios hospitales y centros de salud en toda Bolivia”, expresó.
Pese al panorama crítico, fuentes cercanas a la Dirección ejecutiva de la AISEM advirtieron que ya se trabaja en un plan de reactivación gradual de los servicios mediante el fortalecimiento de personal especializado y la optimización de los equipos que aún pueden recuperarse. El objetivo, es que hospitales como el de Punata lleguen a funcionar plenamente y que las inversiones en salud realmente beneficien a la población.
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